Vamos- le dije, mientras salíamos sin mirar atrás. No hubo respuesta, ni gestos, ni dolor, ni nada.
Sin cerrar la puerta escapamos y así, en el frío de la madrugada, por un lado vimos como se acababa todo de un solo golpe y, por el otro, comenzaba algo nuevo, indescifrable, probablemente equivocado.
No podemos parar, creo que nos siguen- la desesperación y la paranoia ocupaban un espacio enorme en su expresión, y yo no tenía como sacarlas de ahí.
De nuevo el miedo era nuestro acompañante. Nos empujaba a correr sin destino, a la caza de algo que no conocemos, y que probablemente no existe, pero que nos mantiene ocupados.
Al amanecer me preguntaba ¿que hacemos en este columpio, que nos mueve continuamente desde la locura y la euforia a la muerte y el abandono, para empezar nuevamente, una y otra vez?
Caímos dormidos en la soledad de la pampa. Despertamos con un tímido sol de mediodía, y empujé el columpio nuevamente.
Mientras se desangraba, recogí mis cosas y me fui nuevamente sin mirar atrás.
Mostrando las entradas con la etiqueta paranoia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta paranoia. Mostrar todas las entradas
viernes, 23 de febrero de 2007
Fuga
Etiquetas:
desesperanza,
fuga,
muerte,
paranoia,
renacer
Suscribirse a:
Entradas (Atom)