
Quiero verte reír hasta que tus ojos se humedezcan, hasta que te duela, hasta que te falte el aire. Quiero verte caer al vacío, hasta que de un momento a otro el suelo tiemble y seas una, en perfecta comunión, con la tierra, y tengas que pedir ayuda. Entonces, quiero que llores hasta que te seques, hasta que te ahogues, hasta que te sumerjas en ti y no puedas salir sin mi. Quiero acogerte, contenerte, reír y caer contigo, hasta que me duela, hasta que me falte el aire.
Entonces, me sumerjo en el espejo, y no me gusta, me asusto, corro a perderme y reboto contra el otro espejo, con la misma imagen, difusa, distorsionada, entonces los dos, que ya no somos dos sino uno, volvemos a caer al vacío, pero esta vez no tiene fin, y solo la muerte, limpia, infalible, implacable, nos separa y nos libera, para volver a caer separados, sin aire, sin lágrimas.
Despierto, y te veo dormir, inconsciente y entregada, sin sospechar que el suelo te espera, duro e inmóvil. Te busco con suavidad y me sumerjo nuevamente, abusando de tu sueño, nos dejamos caer dando vueltas en espiral, como una escala de caracol eterna, un tobogán infinito. El sucumbir contra el suelo ya no duele, más bien alivia, y cuando la nube de polvo se disipa te veo sonreir y me calma.
Entonces, me sumerjo en el espejo, y no me gusta, me asusto, corro a perderme y reboto contra el otro espejo, con la misma imagen, difusa, distorsionada, entonces los dos, que ya no somos dos sino uno, volvemos a caer al vacío, pero esta vez no tiene fin, y solo la muerte, limpia, infalible, implacable, nos separa y nos libera, para volver a caer separados, sin aire, sin lágrimas.
Despierto, y te veo dormir, inconsciente y entregada, sin sospechar que el suelo te espera, duro e inmóvil. Te busco con suavidad y me sumerjo nuevamente, abusando de tu sueño, nos dejamos caer dando vueltas en espiral, como una escala de caracol eterna, un tobogán infinito. El sucumbir contra el suelo ya no duele, más bien alivia, y cuando la nube de polvo se disipa te veo sonreir y me calma.